Lo que necesitas saber sobre la anestesia

La anestesia ha sido siempre una de las mayores preocupaciones a la hora de enfrentar cualquier procedimiento quirúrgico, y la cirugía plástica no es la excepción. El miedo a la anestesia surge de una terrible pregunta: ¿volveré a despertarme?  Sin embargo, hoy el riesgo de la anestesia es mínimo, pues se ha avanzado mucho en el desarrollo de fármacos efectivos y seguros.

La anestesia es una de las ramas de la medicina en que más se invierte en investigación y desarrollo; por tal razón, es de las que más ha evolucionado en los últimos 40 años. La aparición de nuevos medicamentos, equipos y técnicas de anestesia, ha reducido hoy a niveles mínimos la mortalidad quirúrgica, que en otros tiempos era muy alta.

Reflexione sobre lo siguiente:

¿Cuántas personas conoce usted que no se han despertado de una anestesia? Probablemente ninguna, ¿verdad? Hoy día es extremadamente raro que la anestesia sea una causa de muerte.

Piense que en estos momentos muchas personas están bajo anestesia, y son intervenidas de padecimiento extremadamente serios como cirugía cerebral o cirugía de corazón abierto; la mayoría de esas personas logrará superar la anestesia, sin mayores problemas.

Siempre existe la posibilidad de conversar sobre sus miedos con el anestesiólogo, antes de su cirugía; usted podrá preguntarle lo que quiera sobre su temor de ser anestesiado. Probablemente, él o ella responderán sus inquietudes con claridad, y le asegurarán que estarán a su lado en el quirófano, durante el tiempo que dure su cirugía; sus palabras, con toda seguridad, lo calmarán.

Puede ser que usted le tema a las consecuencias colaterales de la anestesia. Una vez más pregunte a su anestesiólogo sobre esta clase de efectos, y como los controla si llega a padecerlos; hay varias alternativas para superar el malestar causado por la anestesia; usted podría tomar píldoras, o inyecciones. Recuerde hablar con mucha claridad con su equipo de cirugía, porque siempre hay una solución.

Uno de los principales impulsos para el desarrollo de mejores medicamentos es el dolor. Actualmente, el arsenal de analgésicos para controlarlo es tan extenso y eficaz, que casi se puede asegurar un postoperatorio tranquilo, y con apenas algunas leves molestias.

Los tres mitos más comunes relacionados con la anestesia

Las frecuentes y nocivas historias que oímos sobre la anestesia, han generado una serie de mitos populares, que van a continuación:

Mito 1:  “La persona se quedó en la anestesia y no despertó”

A usted lo monitorearán constantemente durante la cirugía; literalmente, el anestesiólogo leerá minuto a minuto sus signos vitales, con lo que puede anticipar y solucionar cualquier inconveniente a tiempo; además, como ya lo he dicho, los pacientes para cirugía plástica se operan porque lo deciden ellos mismos; es decir, no están enfermos; esto es una enorme ventaja para el procedimiento, porque hay un cuerpo saludable. Los casos de muerte por anestesia ocurren principalmente en pacientes con padecimientos crónicos muy complicados; por ejemplo, el trasplante de un órgano.

Mito 2: “¿Puedo recordar, o despertar durante la anestesia?”.

Dependiendo del tipo de anestesia que se aplique en su caso, podrá o no recordar el procedimiento. En casos de anestesia general, los fármacos utilizados bloquearán la sensibilidad táctil y dolorosa de su sistema nervioso, comprometiendo su conciencia. Usted será inducido a un estado de inconsciencia profundo, y digo inducido porque su anestesiólogo literalmente lo llevará con cuidado hasta ese punto, y una vez alcance el umbral preciso, usted será incapaz de recordar algo o de despertarse durante la cirugía.

Despertar en medio de un procedimiento quirúrgico puede ser una experiencia terrible para cualquiera, pero eso son temores infundados, en un quirófano la palabra improvisación no existe.

Mito 3: “El despertar es terrible”.

Es verdad que hay casos donde las personas se despiertan con crisis nerviosas, llorando, gritando o con un enorme malestar. Sin embargo, hoy es común administrar medicamentos, durante el procedimiento quirúrgico, que ayudan a un mejor despertar, y contribuyen también en el manejo del dolor y las náuseas.

Tipos de anestesia

Existen dos grandes tipos: General y local.

La anestesia general

Es la supresión de la sensibilidad al dolor en todo el organismo. En ella se usan tres tipos distintos de fármacos:

  1. Analgésicos para abolir el dolor.
  2. Hipnóticos fundamentales para inducir estados de inconsciencia.
  3. Relajantes para evitar la contracción muscular; con ellos el paciente esta intubado, para controlar tanto su respiración como el suministro de analgésicos gaseosos. Este tipo de anestesia es reconocido como uno de los más seguros.

Si en su cirugía van a utilizar anestesia general, usted debe hacer un ayuno de 8 horas, de acuerdo a las indicaciones de su médico; este es un requisito estricto, que puede impedir que su procedimiento se lleve a cabo, pero necesario, para evitar el paso del contenido gástrico al pulmón, (bronco aspiración) que puede resultar fatal.

La anestesia local

Las intervenciones de cirugía plástica podrían realizarse bajo anestesia local, sola o complementada con sedación, es decir, se induce un sueño controlado en el paciente, aunque este puede respirar por sí mismo. Esta anestesia generalmente se usa para cirugías cortas y en la cara. Se aplica de dos formas.

  1. Inyectando el anestésico directamente sobre la zona a operar, por ejemplo en cirugía de los parpados, (blefaroplastia), en resección de pequeños tumores y en cirugías de la nariz, orejas y labios. En estos casos se puede utilizar un sedante para tranquilizar o dormir al paciente, tampoco se requiere de intubación, y el proceso de recuperación es mucho más rápido.
  2. Bloqueando una gran área, inyectando el anestésico en el nervio raíz. Aquí son comunes la anestesia epidural y la raquianestesia (raquídea), que se emplean para intervenciones en la parte inferior del cuerpo; por ejemplo, abdominoplastia, cirugías en las piernas y en los pies. Se consideran anestesia local otros bloqueos selectivos de zonas distantes al lugar de infiltración, como el bloqueo del plezo braquial, que se utiliza en las cirugías de los brazos y de las manos.

En principio, la anestesia local comparte los riesgos con la anestesia general. Sin embargo, el número de drogas usadas en anestesia local es mucho menor, con lo que la probabilidad de una reacción adversa disminuye.

Cuéntele todo al anestesiólogo

En esta consulta se discuten los medicamentos que emplearán en la cirugía, y cuales exámenes preoperatorios necesita. De todas maneras, si el paciente, por cualquier motivo, no asiste a dicha consulta previa, el anestesiólogo hablara con él, en la sala preoperatoria, antes de su intervención. Cuando el anestesiólogo lo evalúe, le hará varias preguntas, del mismo modo que lo hizo su cirujano; esas preguntas son importantes para decidir qué tipo de anestesia se debe utilizar en su caso. El anestesiólogo necesita saber:

  • Si tiene alguna alergia (a los antibióticos, a otros fármacos o a un alimento).
  • Si usted fuma.
  • Si ingiere bebidas alcohólicas.
  • Si es diabético.
  • Si padece enfermedades cardiovasculares.
  • Si sufre afecciones respiratorias acompañadas de tos.
  • Si ingiere actualmente fármacos (no olvidar que la aspirina y los tranquilizantes son también fármacos, y tienen importancia en el manejo de la intervención).
  • Si recibió anestesia, ¿Cuáles fueron sus resultados?
  • Si tiene dentadura postiza, lentes de contacto, prótesis oculares, audífonos.

Usted debe contestar cuidadosamente a estas otras preguntas que el anestesiólogo le hará; aproveche este momento para preguntarle todo lo que quiera; y para aclarar los temores relacionados con la anestesia. Mientras más sincero sea usted, mejor, porque se traducirá en más seguridad en la técnica anestésica elegida, y en el manejo de la misma durante la intervención quirúrgica.

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